Es esa sensación de no pertenecer a ningún lado. Evalúo lo que hago, mido mis palabras y reduzco todo a simples matemáticas. Eso dijiste, eso hiciste. Mis cuentas son claras, no hay lugar a confusiones y sin embargo, siento como si lo que sea que ofrezco al mundo fueran solo eso: matemáticas. No hay corazón, ya ni sé por qué hago lo que hago: me lleno de sensaciones, simples muestras ofrecidas en lo que parece un supermercado ¿seguro que la tristeza va bien con el jamón?.
Desvarío, no me encuentro.
Desvarío, no me encuentro.