jueves, 12 de mayo de 2016

La razón

https://www.youtube.com/watch?v=HmlXWhyirnY

Ya no doy más, si lo pienso no dejaré de llorar
Es mi razón la que pierdo cantándote esta canción
Gracias y ya ha llegado el momento de dejarte volar.

Quiero esconder el gran miedo que hoy corre por mi piel
Y destruir tanto odio postrado
Para correr como el viento que me lleva
Aunque deseo que nunca me deje de creer
Aunque prefiero tenerte tan cerca, otra vez, otra vez.

¿Cuanto valor necesito para pedirte perdón?
Sin mendigarle al recuerdo todo lo que me hace mal
Siento llegar el vacío que trae esta soledad
Pero estaré con los ojos abiertos
Y dejaré que bailen tus recuerdos
Para abrazar al cariño de nuevo,
Aunque prefiero que nunca me dejes de creer
Aunque deseo tenerte tan cerca otra vez, otra vez.




Felicidad postergada.

Muchas veces escuché "dedícate a estudiar y no pares nunca, no salgas con amigos a perder el tiempo que la juventud y las ganas solo duran un poco".
Crecí con la idea de que mi vida tenía que seguir el esquema. Doce horas de estudio al día, una hora para leer, ocho horas más para dormir, tres para cada comida  y listo, nada más por hacer. Ahora me siento un poco mal por esas personas que viven así. Aprendí que para mantenerme atenta necesito cuidar de mí misma, distribuir mi tiempo entre las cosas que amo.
"¿Como tienes tiempo de pintar, dibujar, nadar? ¡Hay tanto por hacer!"
Siempre van a haber millones de cosas por hacer, quizás pueda parecer que el tiempo es increíblemente corto y que hay mil prioridades antes que disfrutar de los hobbies así que decidí que lo mejor para mí es hacer las cosas cuando me nacen aunque parezca que no hay tiempo ¿por qué?
Reflexionando, creo que nos pasamos la vida tratando de que todo en todo momento funcione de la manera correcta para poder recibir las palmadas en la espalda y las felicitaciones de gente cuya felicidad puede que sea parte de la nuestra, pero no es absoluto. ¿Para qué recibir palmaditas en la cabeza y tarjetas de felicitaciones si tu alma sangra? Es absurdo. Pinto cuando siento que necesito y quiero hacerlo, juego cuando quiero distraerme, salgo cuando quiero hacerlo y estudio cuando quiero. No quiero ser más un juguete al que programan con todas las tareas del día, ni quiero caer en la rutina ni en perderme en horarios y metas. Yo soy yo y funciono a mi manera, me alimento de aire y distracciones y soy más productiva cuando siento que hago las cosas porque siento que quiero hacerlas ¿por qué obligarme a mí misma a hacer cosas que no quiero? ¿Para frustrarme porque no me salen como quiero? No. No tiene sentido para mí.
La clave que encontré tras tantos años de intentos fue hacer de mi vida las páginas de un libro que me saque sonrisas cuando cumpla 80. No quiero arrepentirme ni mirar atrás y pensar "ojalá le hubiera dedicado más tiempo a vivir y menos a sobrevivir". Vivir no valía la pena para mí y recuerdo esa época oscura en mi pasado, han sido muchos años ahogada en opiniones ajenas a mi juicio y como diría mi mamá "ya estoy grandecita pa' saber que es bueno". Yo sé como funciono, yo sé como vivo, déjeme ser señor ente macabro representante de los comentarios ajenos.

sábado, 7 de mayo de 2016

Un barco en la costa.

He escuchado muchas veces que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana. Una sonrisa asoma por dentro: Para otros será cierto pero no para mí.
Bastó con sentarme a contemplar mi vida justo ahora: mi familia, mis grandes amigos, el amor que conocí y que hace poco reconocí como mío y solo mio. ¿Cual es mi necesidad de devolverme en recuerdos de cosas inventadas? El potencial del pasado es este presente y no va a ser diferente aunque alguna vez quise creer que quería otras personas en mi vida, personas que salieron del escenario para pasar a formar parte de lo que ya no me incumbe, ni me importa, ni hace parte de mí. ¿Cual era la gran razón para mantener dentro de mi esos recuerdos inventados de pasados que nunca existieron ni existirán nunca en mi tiempo? Tal vez era la inseguridad del presente, la creencia de que si hubiera dicho o hecho algo distinto las cosas serían mil veces mejores pero ¿qué puede ser mejor que mi vida justo ahora, justo como está? ahora sé la respuesta: Nada.
Mi pasado, mis decisiones, mis sueños... todo eso que hizo parte de mi en algún momento, todas esas lágrimas por personas que no lo merecían, ese arrumase de trastos viejos y empolvados que guardaban fotografías de cosas que quería, ya no son lo que deseo, nunca fueron más que pedazos de tiempo destinados a perderse para volverse parte de mí de formas no-nostálgicas. Mi mundo ahora es mío y mi pasado ayudó a construir la felicidad que vivo hoy. Ya no quiero asignarle la responsabilidad de mi sonrisa a nadie más que a mí misma y desde hace tanto tiempo que no sonreía en serio que hoy me siento libre. Como si me hubieran quitado el mundo de sobre mis hombros, hoy puedo ver el horizonte soleado a lo lejos. Ya no me permito permanecer en estaciones de tren llenas de neblina, mi mundo merece estar rodeado de lluvia, pero para jugar con los charcos y luego poder ver crecer árboles con mis hojas, mis raíces, mi aire, mis alas.
Gracias le doy a quienes pasaron por mi vida y me hicieron ser esta persona que sonríe hoy rodeada de personas increíbles y también les digo adiós sin remordimiento ni pesar pues su ciclo al fin ha concluido y soy alguien mejor. Gracias a las personas de mi presente por estar conmigo, por animarme siempre a ser yo misma e impulsar mis sueños de grandeza a ser realidades que llenen de alegrías al mundo. 
Me quebré las alas intentando volar entre témpanos de hielo, caí al suelo y me volví gusano: dependiente del calor de otros. Me he arrastrado suficiente y al final logré alcanzar el sol. Ahora tengo mis alas, he aprendido a ser egoísta y también a dar un poco más de mi en cada cosa que hago. He aprendido que de la única felicidad de la que soy responsable es de la mía (aunque eso no significa pasarle por encima a nadie) y que ser yo misma es lo que me hará ser feliz. 
Camino rodeada de sonrisas sinceras, camino tomando una mano que me guía hacia un futuro mejor, así que preparaos gran mundo pues ¡allá voy!