He escuchado muchas veces que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana. Una sonrisa asoma por dentro: Para otros será cierto pero no para mí.
Bastó con sentarme a contemplar mi vida justo ahora: mi familia, mis grandes amigos, el amor que conocí y que hace poco reconocí como mío y solo mio. ¿Cual es mi necesidad de devolverme en recuerdos de cosas inventadas? El potencial del pasado es este presente y no va a ser diferente aunque alguna vez quise creer que quería otras personas en mi vida, personas que salieron del escenario para pasar a formar parte de lo que ya no me incumbe, ni me importa, ni hace parte de mí. ¿Cual era la gran razón para mantener dentro de mi esos recuerdos inventados de pasados que nunca existieron ni existirán nunca en mi tiempo? Tal vez era la inseguridad del presente, la creencia de que si hubiera dicho o hecho algo distinto las cosas serían mil veces mejores pero ¿qué puede ser mejor que mi vida justo ahora, justo como está? ahora sé la respuesta: Nada.
Mi pasado, mis decisiones, mis sueños... todo eso que hizo parte de mi en algún momento, todas esas lágrimas por personas que no lo merecían, ese arrumase de trastos viejos y empolvados que guardaban fotografías de cosas que quería, ya no son lo que deseo, nunca fueron más que pedazos de tiempo destinados a perderse para volverse parte de mí de formas no-nostálgicas. Mi mundo ahora es mío y mi pasado ayudó a construir la felicidad que vivo hoy. Ya no quiero asignarle la responsabilidad de mi sonrisa a nadie más que a mí misma y desde hace tanto tiempo que no sonreía en serio que hoy me siento libre. Como si me hubieran quitado el mundo de sobre mis hombros, hoy puedo ver el horizonte soleado a lo lejos. Ya no me permito permanecer en estaciones de tren llenas de neblina, mi mundo merece estar rodeado de lluvia, pero para jugar con los charcos y luego poder ver crecer árboles con mis hojas, mis raíces, mi aire, mis alas.
Gracias le doy a quienes pasaron por mi vida y me hicieron ser esta persona que sonríe hoy rodeada de personas increíbles y también les digo adiós sin remordimiento ni pesar pues su ciclo al fin ha concluido y soy alguien mejor. Gracias a las personas de mi presente por estar conmigo, por animarme siempre a ser yo misma e impulsar mis sueños de grandeza a ser realidades que llenen de alegrías al mundo.
Me quebré las alas intentando volar entre témpanos de hielo, caí al suelo y me volví gusano: dependiente del calor de otros. Me he arrastrado suficiente y al final logré alcanzar el sol. Ahora tengo mis alas, he aprendido a ser egoísta y también a dar un poco más de mi en cada cosa que hago. He aprendido que de la única felicidad de la que soy responsable es de la mía (aunque eso no significa pasarle por encima a nadie) y que ser yo misma es lo que me hará ser feliz.
Camino rodeada de sonrisas sinceras, camino tomando una mano que me guía hacia un futuro mejor, así que preparaos gran mundo pues ¡allá voy!