Despierto y lo primero que siento es el dolor que va desde los ojos hasta la parte trasera de la cabeza, como si la luz que atraviesa las cortinas oscuras en la ventana pudiera recorrer mi vista hasta su centro de control, abriéndose paso con navajas afiladas. El dolor se esparce unos cuantos minutos, intensamente, me toma un buen rato acostumbrarme a los racimos palpitantes que se hacen más pequeños pero seguirán constantes todo el día.
¿Qué fue lo que soñé? A veces recuerdo pequeñas escenas extrañas que no logro conectar entre sí. Otras veces el camino que recorrí en el mundo onírico es tan claro que me resulta difícil creer que una parte fue inventada justo en el momento en que intenté recordar.
Algunos días son peores que otros.
¿Qué fue lo que soñé? A veces recuerdo pequeñas escenas extrañas que no logro conectar entre sí. Otras veces el camino que recorrí en el mundo onírico es tan claro que me resulta difícil creer que una parte fue inventada justo en el momento en que intenté recordar.
Algunos días son peores que otros.
Hoy fue uno de esos días. Soñé que corría por un laberinto oscuro, sentía la desesperación del "yo" que corría mirando inútilmente hacia atrás, intentando guiarse apoyando las manos en las invisibles paredes cubiertas de una negrura interminable. Luces. Una, dos, luego tres y gritos que parecían no tener origen. Me vi a mí misma bajo una lámpara, cubierta de cadenas y candados, gritando, llorando, suplicando por ayuda, luego mientras una de mis "yo" intentaba desatar a la otra, perdió el conocimiento tras un golpe en la cabeza y al despertar una risa terrible y una mirada que nunca voy a poder olvidar, sin importar cuantos años pasen la seguiré recordando con rencor y algo de miedo. La mirada de él intentando poseerme. Sus manos llenas de cortadas (seguramente de lucha contra mí) con partes de cuchillas aún clavadas. Sus horribles manos tocándome mientras los gritos se ahogaban en mi garganta. Su boca recorriendo mi cuerpo y mi voz muda de tanto gritar. Una embestida, dos. Un "Te amo" al oído, otra embestida y el líquido caliente bajando por mis piernas y aún sin terminar, la muñeca de trapo que parece mi cuerpo sigue resistiendo con la sangre manchandome toda la espalda. "Siempre voy a amarte, voy a estar contigo, te amo". Palabras sucias en mis oídos y un desmayo que es un alivio. Me despierto y estoy sudando, me duele el cuerpo y la cabeza me da vueltas como si hubiera tomado más de una botella de alcohol. Hoy fue una mala noche. A veces estas pesadillas se repiten día tras día, como recordándome lo sola y desprotegida que en verdad me siento cuando duermo sola, cuando estoy abrazando la almohada viendo fotos de Jorge conmigo, convenciéndome que no será una mala noche, que lograré evitar la angustia y la desesperación solo con un "buenas noches bebé linda, descansa".