En medio de una red que cae con su peso. Miles de nudos que se van ajustando alrededor de mi cuerpo ¿por qué? hay que tomar decisiones, hay que ser adulto y saber qué hacer.
Una parte de mí entiende esa lógica que todos parecen ver. La entiendo, la acepto como cierta, esa bella moral de la sabiduría comunal; el refugio de todo ser alguna vez en su vida. Sentir el escudo protector de esconderse detrás de "el correcto" común. ¿Y qué es correcto para mí? ¿Qué quiero yo?
¿Que quedará resonando una vez se apaguen todas las voces del exterior?
Un silencio incómodo conmigo misma y no me atrevo a contestarme. No encuentro ni las palabras ni las ganas de luchar contra mi instinto natural de hacer felices a los demás sin importar qué. Construyo mis paredes alrededor y luego con esfuerzo las acerco, las vuelvo más y más estrechas entre sí hasta que casi no puedo respirar. Pido ayuda sin quererla realmente, me hiero a mí misma con pensamientos obsesivos y acciones compulsivas. Lo sé, la culpa es mía. ¿Por qué será que debo pensar demasiado en todo? Cada camino posible, cada historia por descifrar es un llamado a crear el peor escenario posible, volverlo el único en el panorama que casi no se ve. Lo que me espera después de la crisis, la ansiedad, las millones de preguntas y la angustia creciente. Lo que siento cada vez que el palpito de mi corazón se acelera lentamente. Lo que pienso antes de dormir, antes de soñar con un mundo donde nada de esas terribles dudas existen. ¿Cuál será la respuesta correcta? ¿existirá acaso?.
El mundo tiene la manía de ponerlo todo en mis manos, permitirme hacer planes y después quitarlo mientras se burla de mi inocencia permanente ¿se reirá de mí?
Una parte de mí entiende esa lógica que todos parecen ver. La entiendo, la acepto como cierta, esa bella moral de la sabiduría comunal; el refugio de todo ser alguna vez en su vida. Sentir el escudo protector de esconderse detrás de "el correcto" común. ¿Y qué es correcto para mí? ¿Qué quiero yo?
¿Que quedará resonando una vez se apaguen todas las voces del exterior?
Un silencio incómodo conmigo misma y no me atrevo a contestarme. No encuentro ni las palabras ni las ganas de luchar contra mi instinto natural de hacer felices a los demás sin importar qué. Construyo mis paredes alrededor y luego con esfuerzo las acerco, las vuelvo más y más estrechas entre sí hasta que casi no puedo respirar. Pido ayuda sin quererla realmente, me hiero a mí misma con pensamientos obsesivos y acciones compulsivas. Lo sé, la culpa es mía. ¿Por qué será que debo pensar demasiado en todo? Cada camino posible, cada historia por descifrar es un llamado a crear el peor escenario posible, volverlo el único en el panorama que casi no se ve. Lo que me espera después de la crisis, la ansiedad, las millones de preguntas y la angustia creciente. Lo que siento cada vez que el palpito de mi corazón se acelera lentamente. Lo que pienso antes de dormir, antes de soñar con un mundo donde nada de esas terribles dudas existen. ¿Cuál será la respuesta correcta? ¿existirá acaso?.
El mundo tiene la manía de ponerlo todo en mis manos, permitirme hacer planes y después quitarlo mientras se burla de mi inocencia permanente ¿se reirá de mí?