domingo, 25 de diciembre de 2016

La vuelta al mundo en 5 años.

Me quedo aquí pegada ala pantalla esperando el sonidito del messenger que me diga que ya me respondió. Tengo ganas de volver a cambiarle el tonito a la nueva app al que solía tener cuando recién lo conocí hace cinco años, cuando quería verlo cada segundo que hasta lo llamaba como 40 veces al día esperando que me contestara. Es extraño para mí pero también es mi miserable realidad: nadie me hace sentir de esa forma, nadie más que él. Llevaba un año sin saber de él, sin tener esta ansiedad constante por hablarle, por saber como estaba. Ahora está de vuelta y para mí es el cielo en la tierra, mis sueños materializándose poco a poco.
Dirán que estoy obsesionada, que soy una loca demente que cree que ama a alguien desde el instante en que le habló o lo vio por primera vez. Lo siento cierto, lo siento real. Cada vez que lo imagino, al dibujarlo, al pensarlo y retratarlo en mi memoria durante ese último beso que le dí en la cobardía de la despedida que nunca fue; cada vez que pienso en que quizás todavía carga ese nirvana consigo, sé que en alguna parte de su ser algo se mueve porque hay una conexión que nos hace invulnerables al mundo. Puede que la realidad cuente una historia distinta, pero para mí esa existencia, ese pálpito leve que escucho acelerarse cuando pronuncio su nombre es la fuerza que me mantiene viva, que impulsa mis metas.
Estoy más cerca de aparecer en el periódico o en una noticia que él podría leer: Quiero que vea que pudo transformarme en alguien que se interesa por el mundo. Quiero que vea que soy alguien gracias al amor que siento y sentiré para siempre por él, por haberme enseñado a quererme y a querer en la medida justa que nunca comprendí cuando lo tuve cerca.
Querido Padawan, este amor desmedido seguirá latiendo por mil años más como lo ha hecho los últimos cinco años. Feliz navidad y feliz año nuevo para tí y tus hijos peludos.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Emoción

Siempre he creido que para hacer algo bien hecho, sea relacionarse con otra persona o realizar un trabajo o actividad... es necesario que exista un combustible que se llame emoción. Si no se me acelera el corazón, si no siento que se me parte un pedazo del alma al estar lejos de ese algo o alguien, mi corazón inmediatamente lo descalifica en un aburrimiento desmedido, inmerecedor de atención.
A veces me pasa que todo comienza como una gran bajada de montaña rusa, todas las emociones en las puntas de los dedos y no puedo esperar para obtener otra descarga de adrenalina; sin embargo, al poco tiempo las mismas cosas que me emocionaban empiezan a aburrirme y me alejo, me distraigo, encuentro otro sitio qué querer. En algunos momentos se siente como si nada me importara, luego todo me importa, todo me mueve y me transforma. Un altibajo de emoción que arrastra otras personas y mis propias metas y aunque existen instantes en los que creo que sería mejor mantener una actitud estable frente a todo; me he ido acostumbrando a mis arranques, a no hacer caso de los comentarios ajenos a mi propio ser.
Llevo años yendo y viniendo de mis gustos y pasiones y a pesar de eso. Siempre está él. Siempre entre mis silencios.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Un año, cinco años... Mil años.

Cinco años y todavía se me acelera el corazón pensando en ti pequeño padawan. Recuerda: sonríe, no te quiero.

domingo, 21 de agosto de 2016

Uno mismo.

Ser uno mismo es lo que más trabajo cuesta en la vida, al menos para mí. Porque siempre entre la esencia de uno y la realidad hay una terrible barrera de miedo que te bloquea, te impide avanzar. Se va llenando uno de preocupaciones por los demás y cuesta mucho darse cuenta que aunque uno lo niegue, sí le importan esos comentarios, esas miradas de aprobación, esa moral. Yo vivía convencida de que no me importaba nada de eso, este año me di cuenta que no, que soy el tipo de persona a la que le puedes arruinar el día fácilmente aunque no lo muestre mucho.                
Guardar esos rencores diarios hace mucho peso y yo estoy aprendiendo a soltar                        
Dejar ir, dejar fluir

domingo, 31 de julio de 2016

Un adorno en la pared

¿Qué se siente cargar con tantos títulos, etiquetas? Cansado. Es demasiado ser todo lo que los demás quieren y aún así uno sigue re-inventándose todos los días, esperando quizás conseguir esa sonrisa de orgullo que nunca viene, un sentimiento recíproco de compasión, aprobación o un solo guiño que te diga "gracias por hacer de todo por no hacerme daño, gracias por sufrir en mi lugar". Pero no. La vida sigue.
Dormir menos de 3 horas, o dormir en exceso y sentirse tan cansada como si hubieran pasado menos de 10 minutos, levantarme todos los días con más arrugas en la cara que las que debería cargar alguien que tiene 22 años. Sentir el peso de lo que debo ser siempre está acabando con mi vida y lo triste es que invento excusas para seguir en el mismo lugar. No me atrevo a moverme un milímetro porque sé que alguien terminará llorando. Anhelo un pasado que ni siquiera fue tan placentero, solo por no dejar morir los sueños que tardé tanto en construir, como si valiera la pena seguir protegiendo el recuerdo de las esperanzas muertas, los muros caídos tras la realidad de la no-continuidad. Como si refugiarse en un sitio conocido fuera suficiente para seguir sufriendo por una razón que pierde la lógica.
A veces me pregunto si nací para ser el complemento que puede alegrarle el día a otras personas que no son como yo. Si las etiquetas de "buena" son la razón por la que existo. Buena hija, buena amiga, buena novia ¡como si pudiera vivir de opiniones! y a veces siento que lo hago. Solo que no vivo. Sobrevivo como puedo.
Llegan otros días en los que me siento mas como yo misma y soy capaz de aislarme, hacer cara de asco cuando me tocan, cuando un comentario traspasa los límites de lo permisible y puedo mostrar mi disgusto sin problema. Lamentablemente siempre llegan esas noches de arrepentimiento en el que nada parece buena compañía, menos algo que venga de mi misma. Encuentro refugio en las palabras de otras personas que nada saben sobre mí, que no comprenden como es que parezco tan feliz si por dentro me carcomen los pensamientos negativos de a mil por segundo, aunque nadie comprenda la desaprobación que siento por mí me gusta ver cuando lo intentan. Pienso que existe la posibilidad de que algún día no tenga que lidiar conmigo, que pueda pensar cosas banales mientras hago el desayuno, cosas como ¿los huevos de qué tipo de granja tendrán? en vez de mis compulsiones diarias acerca de la muerte y la tristeza.
Me refugio de mí misma exponiéndome a mi propio maltrato, soy varias personas o ninguna. Un ente o una multitud que camina y voy seleccionando las máscaras que uso, las combino, las remodelo. ¿Quién seré debajo de todo esto? Suelo compararme con una mariposa congelada, porque desde afuera todos pueden ver con la claridad del cristal la belleza que dibujan mis sueños, mis expectativas de lo que debería ser la vida, mi forma de comportarme ¿y yo? Bueno, solo siento el frío.

viernes, 22 de julio de 2016

Dirty little secrets.

Llega un momento en que se ha sufrido tanto por un mismo motivo que las frases dejan de fluir, se hace imposible seguir describiendo lo que se siente y no porque finalmente haya sido expulsado del sistema sino porque ya no existen más palabras. Ocurre con la felicidad ¿por qué no con el sufrimiento?.
Llega un punto en que el corazón está tan quebrado y uno ha llorado tantas horas por la misma maldita razón que ya cualquier comentario posterior parece parte de un extra en una película, uno no termina de creer las excusas y se siente alienado de la realidad. Queda el subconsciente haciendo de las suyas, alimentando el insomnio en las noches/madrugadas, haciéndolo a uno partícipe de las decisiones más estúpidas del mundo: pretender alejarse a ver si deja de doler, pretender estar bien para no herir cuando es uno el que camina como convaleciente. Ocultar, pretender.
Me siento enredada en una red interminable de mentiras sobre quién soy y como me siento, sigo valorando más el dolor de otros que el mio. Me siento culpable de todos los errores que me hacen llorar, merecedora de ser la decisión incorrecta de otros, merecedora de palabras de odio disfrazadas de sinceridad amorosa.
Justamente en este instante me encuentro inmóvil en las vías de un tren, esperando que me pase por encima la ansiedad y la depresión, quizás esté viva para ver qué queda una vez que los prejuicios, el orgullo y la honestidad me pasen por encima.

martes, 19 de julio de 2016

Términos inexistentes

No termino de entender qué es lo que está mal conmigo. No sé si el término 'sobre-sentir' existe.
"Te quiero mucho, te amo a ratos"-> La frase más cruel jamás dicha. No era necesaria, bastaba excusarse en otras razones: Que nuestros proyectos de vida no cuadran, que nuestras personalidades no se llevan bien o que mi gato es demasiado raro. En realidad cualquier cosa era válida como alternativa a este dolor que siento ahora.
Me atreví a confesarte que cuando te conocí iba en una bella caída hacia un suicidio. Sigo considerándome merecedora de la cuota de dolor que me ha tocado llevar, pero nunca creí que de entre todas las personas que pueden herirme que fueras tú quien me desarmara el corazón en trocitos.
¿No sabes por qué lo digo? Una cosa es que tengas dudas de hacia donde vamos, que no quieras precipitarte a un futuro y en eso tengo la culpa de llenarte de preocupaciones innecesarias pero algo completamente diferente es que me digas que no sientes por mí lo mismo que yo por ti, que consideres esta relación como simplemente compartir esporádicamente algo de tiempo. Duele saber que no me extrañas y que soy solo alguien a quien recurres para evitar comentarios sobre tu estado civil. Duele ser tu primera novia y que consideres que eso es solo un titulo elegante para amigos con derechos.
Quizás fui muy tonta al pensar que esta vez podía ser diferente, pensar que alguien podría amarme con todos mis defectos. Esos defectos que siento que cada día me pesan una tonelada más, que me considero una mala persona, una mala compañía, una mala amiga. Duele que la persona que amas te diga que no, que no te ama con todo eso sino que puede considerarlo temporal y que básicamente justo ahora podría estar solo y sentirse prácticamente igual.
¿Acaso solo querías a alguien a quién llamar novia sin hacer nada o sentir nada? Se siente como una realidad aplastante sentirse el pedazo que sobra en el libro de alguien, el epílogo que nadie lee más que por cortesía.
¿Vengo siendo solo eso? Así se siente. Justo cuando empezaba a creer que quizás soy más valiosa de lo que pienso entonces llegan los hechos a pasarme por encima como un tren. Nunca he sido nadie y soy una idiota por pensar que no, que soy alguien. Duele tanto tener esperanzas y luego verlas destruidas todas frente a ti.Ya ni llorar parece representar alivio alguno y solo me siento como un amasijo de pedazos al que nadie miraría dos veces salvo que sea para burlarse.
Soy tonta por poner mi autoestima en manos de otros, quizás la solución desde hace años siempre ha sido alejarme de todos y refugiarme en mi misma, ¿Depresiva? si. Pero al menos sé qué esperar de mí misma.
Perdóname por no ser el tipo de persona que amarías hasta el final de tus días, por pretender instalar un futuro en tu mente cuando para ti solo soy una persona que pasa, sin dejar más huella que ser la primera en una experiencia nueva. Una persona cuyo papel era únicamente romper un récord de días sin novia, de años sin novia. He cumplido mi papel ¿Qué más puedo ofrecerte? Mi compañía no es la mejor y tienes miles de personas mejores que yo para hacerte reír, para confortarte en los malos días. Siempre hay alguien mejor que yo para todo el mundo y aunque a veces me gusta considerar que tengo cosas únicas... Tú lo dijiste, es egocéntrico pensar que uno hace cosas únicas en el mundo. Solo soy uno más en los registros de nacimiento de alguna caja empolvada en la oficina de alguien, alguien que pasará y nadie notaría si estoy o si me voy, si muero, si vivo.
He perdido mi fe en mejorar y solo siento que me hundo en un negro mar de alquitrán que me ahoga. Ya no hay luciérnagas sobre el pozo, solo rocas que me arrastran al fondo y yo ya no pongo resistencia, solo me dejo fluir.

viernes, 17 de junio de 2016

Lineas difusas

Existe solo un gramo de peso necesario para hacer caer una montaña, si esta está en el límite. He ahí una breve descripción de mi estabilidad mental. No sé ni cuando empecé a aceptar estados de ánimo tan volátiles como algo tan arraigado a la vida misma, ya no sé qué es vivir sin estar todo el tiempo en un juego de todo o nada, en el que un simple comentario puede arruinar mi felicidad por una semana y una sola palabra puede hacerme sonreír el resto del año.
Tengo la maldición de la memoria y el extremismo. Doña exagerada. Hace tiempo escribí que una de las cosas que más odio de mí misma es juzgar a las personas únicamente por la última cosa que les vi hacer. Creí poder mejorar este aspecto, poder evitar solo tomar un dato aleatorio, pero no puedo. Algo dentro de mí cruje cada vez que intento fingir que tal o cual cosa no me interesa y que puedo seguir siendo la misma amiga, la misma conocida, la misma novia. Duele ser una persona que se quiebra tan fácil. Ojalá hubiera nacido con un alma menos corrompible, ser un poco más fuerte y soportar las cosas sin tener que callarlas en soledad por miedo a perder mi precioso mundo.
Lo triste es estar de pie en un lugar en donde la tormenta parece ser el clima constante y yo soy una hoja de papel cubierta de tinta. Cada gota me desgarra, me arrastra. ¿Por qué soy de esta forma? Odio tener que depender de otros para estar bien.
Una delincuente, un pedazo de persona que no merece nada bueno del mundo: solo un alma quebrada que todavía no entiende el porqué los demás acuden a ella en busca de un consejo.

jueves, 2 de junio de 2016

Aire frío.

Un dia me preguntaron si yo era depresiva o ansiosa. Una incógnita en mi cara, pero respondí que sí y pregunté como lo sabía si no me conocía, a lo que me respondió que era por el tipo de sonrisa que tenía cuando estaba rodeada de gente: una sonrisa medio postiza, medio real. Le pregunté si él también sufría de alguna de las dos cosas. Claro que sí, solo los depresivos-ansiosos nos reconocemos entre sí.
Hablar con alguien que te entiende, que siente lo mismo que tú es un pequeño alivio a la tormenta que vive dentro de uno y es que la gente "normal" no lo entiende, nunca podrá entender lo que es tener un pequeño ente malvado muy adentro que critica todo lo que haces, que descalifica tus esfuerzos, que te hace sentir insignificante y estúpido aunque todos te digan que lo haces todo bien. No, no entienden.
Habrá mucha gente que no acepta su problema y habemos muchos otros que ya estamos tan acostumbrados a él que pareciera que no tuviéramos nada. Hemos aprendido a lidiar con 2 horas de sueño al día, con criticas internas de a 5 por minuto, con ideas negras de muerte pasando por la cabeza: Este bus se va a estrellar, solo yo me voy a morir porque solo yo lo merezco de verdad; toda esta gente aquí encerrada y la única persona que debería morir si nos estrellamos soy yo.
No sé por qué parece raro que uno se aleje de la gente si lo que no quiero es contaminar, llenar de mi energía negativa aquellos que aún pueden ver el mundo color de rosa. Tampoco quiero que me generalicen: es que eso le pasa a todo el mundo. No quiero ser igual a 8 millones o billones de personas más que puedan haber sobrevivido a situaciones peores: yo no soy ellos.

jueves, 12 de mayo de 2016

La razón

https://www.youtube.com/watch?v=HmlXWhyirnY

Ya no doy más, si lo pienso no dejaré de llorar
Es mi razón la que pierdo cantándote esta canción
Gracias y ya ha llegado el momento de dejarte volar.

Quiero esconder el gran miedo que hoy corre por mi piel
Y destruir tanto odio postrado
Para correr como el viento que me lleva
Aunque deseo que nunca me deje de creer
Aunque prefiero tenerte tan cerca, otra vez, otra vez.

¿Cuanto valor necesito para pedirte perdón?
Sin mendigarle al recuerdo todo lo que me hace mal
Siento llegar el vacío que trae esta soledad
Pero estaré con los ojos abiertos
Y dejaré que bailen tus recuerdos
Para abrazar al cariño de nuevo,
Aunque prefiero que nunca me dejes de creer
Aunque deseo tenerte tan cerca otra vez, otra vez.




Felicidad postergada.

Muchas veces escuché "dedícate a estudiar y no pares nunca, no salgas con amigos a perder el tiempo que la juventud y las ganas solo duran un poco".
Crecí con la idea de que mi vida tenía que seguir el esquema. Doce horas de estudio al día, una hora para leer, ocho horas más para dormir, tres para cada comida  y listo, nada más por hacer. Ahora me siento un poco mal por esas personas que viven así. Aprendí que para mantenerme atenta necesito cuidar de mí misma, distribuir mi tiempo entre las cosas que amo.
"¿Como tienes tiempo de pintar, dibujar, nadar? ¡Hay tanto por hacer!"
Siempre van a haber millones de cosas por hacer, quizás pueda parecer que el tiempo es increíblemente corto y que hay mil prioridades antes que disfrutar de los hobbies así que decidí que lo mejor para mí es hacer las cosas cuando me nacen aunque parezca que no hay tiempo ¿por qué?
Reflexionando, creo que nos pasamos la vida tratando de que todo en todo momento funcione de la manera correcta para poder recibir las palmadas en la espalda y las felicitaciones de gente cuya felicidad puede que sea parte de la nuestra, pero no es absoluto. ¿Para qué recibir palmaditas en la cabeza y tarjetas de felicitaciones si tu alma sangra? Es absurdo. Pinto cuando siento que necesito y quiero hacerlo, juego cuando quiero distraerme, salgo cuando quiero hacerlo y estudio cuando quiero. No quiero ser más un juguete al que programan con todas las tareas del día, ni quiero caer en la rutina ni en perderme en horarios y metas. Yo soy yo y funciono a mi manera, me alimento de aire y distracciones y soy más productiva cuando siento que hago las cosas porque siento que quiero hacerlas ¿por qué obligarme a mí misma a hacer cosas que no quiero? ¿Para frustrarme porque no me salen como quiero? No. No tiene sentido para mí.
La clave que encontré tras tantos años de intentos fue hacer de mi vida las páginas de un libro que me saque sonrisas cuando cumpla 80. No quiero arrepentirme ni mirar atrás y pensar "ojalá le hubiera dedicado más tiempo a vivir y menos a sobrevivir". Vivir no valía la pena para mí y recuerdo esa época oscura en mi pasado, han sido muchos años ahogada en opiniones ajenas a mi juicio y como diría mi mamá "ya estoy grandecita pa' saber que es bueno". Yo sé como funciono, yo sé como vivo, déjeme ser señor ente macabro representante de los comentarios ajenos.

sábado, 7 de mayo de 2016

Un barco en la costa.

He escuchado muchas veces que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana. Una sonrisa asoma por dentro: Para otros será cierto pero no para mí.
Bastó con sentarme a contemplar mi vida justo ahora: mi familia, mis grandes amigos, el amor que conocí y que hace poco reconocí como mío y solo mio. ¿Cual es mi necesidad de devolverme en recuerdos de cosas inventadas? El potencial del pasado es este presente y no va a ser diferente aunque alguna vez quise creer que quería otras personas en mi vida, personas que salieron del escenario para pasar a formar parte de lo que ya no me incumbe, ni me importa, ni hace parte de mí. ¿Cual era la gran razón para mantener dentro de mi esos recuerdos inventados de pasados que nunca existieron ni existirán nunca en mi tiempo? Tal vez era la inseguridad del presente, la creencia de que si hubiera dicho o hecho algo distinto las cosas serían mil veces mejores pero ¿qué puede ser mejor que mi vida justo ahora, justo como está? ahora sé la respuesta: Nada.
Mi pasado, mis decisiones, mis sueños... todo eso que hizo parte de mi en algún momento, todas esas lágrimas por personas que no lo merecían, ese arrumase de trastos viejos y empolvados que guardaban fotografías de cosas que quería, ya no son lo que deseo, nunca fueron más que pedazos de tiempo destinados a perderse para volverse parte de mí de formas no-nostálgicas. Mi mundo ahora es mío y mi pasado ayudó a construir la felicidad que vivo hoy. Ya no quiero asignarle la responsabilidad de mi sonrisa a nadie más que a mí misma y desde hace tanto tiempo que no sonreía en serio que hoy me siento libre. Como si me hubieran quitado el mundo de sobre mis hombros, hoy puedo ver el horizonte soleado a lo lejos. Ya no me permito permanecer en estaciones de tren llenas de neblina, mi mundo merece estar rodeado de lluvia, pero para jugar con los charcos y luego poder ver crecer árboles con mis hojas, mis raíces, mi aire, mis alas.
Gracias le doy a quienes pasaron por mi vida y me hicieron ser esta persona que sonríe hoy rodeada de personas increíbles y también les digo adiós sin remordimiento ni pesar pues su ciclo al fin ha concluido y soy alguien mejor. Gracias a las personas de mi presente por estar conmigo, por animarme siempre a ser yo misma e impulsar mis sueños de grandeza a ser realidades que llenen de alegrías al mundo. 
Me quebré las alas intentando volar entre témpanos de hielo, caí al suelo y me volví gusano: dependiente del calor de otros. Me he arrastrado suficiente y al final logré alcanzar el sol. Ahora tengo mis alas, he aprendido a ser egoísta y también a dar un poco más de mi en cada cosa que hago. He aprendido que de la única felicidad de la que soy responsable es de la mía (aunque eso no significa pasarle por encima a nadie) y que ser yo misma es lo que me hará ser feliz. 
Camino rodeada de sonrisas sinceras, camino tomando una mano que me guía hacia un futuro mejor, así que preparaos gran mundo pues ¡allá voy! 

martes, 26 de abril de 2016

Necesidad

Pienso que el amor es una cosa bien extraña. Se ama con el corazón y estúpidamente. Se ama con la mente de forma concienzuda. Se ama con el cuerpo sin tener en cuenta nada, se ama por deseo también.
Soy de esas personas que odian las etiquetas. Detesto encontrarme en todos lados esos malditos anuncios de "el amor es para los locos de corazón" o "el amor ocurre entre dos personas mentalmente armónicas", como si fuera tan sencillo de explicar qué carajos es. Claro, desde que existen esas figuras monumentales hechas a los amantes incondicionales que se casan, que tienen hijos, que se enamoraron desde que tenían 4 años nos descalificaron a todos los demás, a los que hemos amado más de una vez y de diferentes formas... Siempre creo que debe ser una impresión meramente personal y si resulta que cuando decís "te amo" y la otra persona entiende, acepta y devuelve ese amor en una forma que consideremos aceptable entonces parece que el amor es mutuo.
Pasa que amar está tan definido que todo el mundo cree entenderlo y nadie lo hace, quizás ni siquiera yo. 
Esa necesidad de definir, de limitar, de estar dándole a todo un nombre, fecha de nacimiento y de caducidad es lo que nos ha llevado a establecer como cierto lo que dicen las malditas tarjetas de felicitación que venden en las droguerías (mientras uno compra la pasta de la migraña se entretiene en la fila leyendo -Amor es único e irrepetible y solo existe entre nosotros-), uno se sienta a pensar que quizás no siente de la forma correcta ni como es debido. He amado con la mente y me he sentido cruel porque no puedo sentir esa necesidad imperiosa de llamarlo cada 2 segundos a ver como está o donde está; por no pensar cada vez que lo beso si será él el amor de mi vida para siempre y firmar frente a alguna autoridad un compromiso de "hasta que la muerte nos separe". Me he sentido culpable de no soñar todos los días con un futuro feliz, llena de hijos y cocinando pasteles.
Me he sentado a llorar cuando resulta que no amé a alguien con la estupidez necesaria, cuando sentí que quizás el deseo era lo que me llevaba a buscarlo siempre y mientras estaba satisfecha seguía sin pensar en todo lo que arriesgaría por estar cada segundo a su lado, respirando su dióxido de carbono al son de otro orgasmo. Me he puesto deprimida muchísimas veces por darle vueltas a las piezas de un rompecabezas al que le faltan piezas; ¿y si quizás yo no he amado estúpidamente como se merece cada ser de este planeta?. Claro que he amado, pero he amado a mi manera. Sentirme de más, de menos en algún lado no va a darme un día por arte de magia, esa sensación de ser parte de un concepto universal, yo sé que no lo soy y yo amo a destiempos, amo estúpidamente, concienzudamente, físicamente. He amado y nunca voy a terminar de entender la razón por la cual siempre siento que sobro.

domingo, 17 de abril de 2016

Makes no sense at all


Como odio que me arranquen la motivación de los huesos. Va uno todo contento por la vida siendo curioso, investigativo, ¿y esto por qué? ¿y de donde? pero no, no me dejan ser feliz.
Instrucciones para matarme:
1. Por favor rellene este cuestionario con ecuaciones matemáticas hasta que pierda el sentido físico que tiene en su cabeza.
2. Repita los ejercicios que considere más tediosos, aburridos y poco objetivos hasta que se olvide de todo y pierda el interés.
3. Cada vez que digamos "proyecto investigativo" en realidad queremos decir haga una lectura profunda de un artículo cientifico y explíqueselo a sus compañeros, lo mejor del mundo sería si está lleno de ecuaciones que usted, de primerazo, no comprenda. Si llega a entenderlo entonces confunda a sus compañeros y usted mismo con gráficos sin sentido.
4. Si en algún momento se le ocurre comparar un fenómeno físico de libro con algo de las ecuaciones matemáticas que hemos visto (en los más de 160 créditos que completa) ni se le ocurra decírselo a nadie no vaya a ser que se le olviden los métodos de resolver ecuaciones diferenciales o tratamiento de matrices... darle sentido físico y ver la belleza de la naturaleza es para científicos ¡que somos ingenieros joder!

miércoles, 6 de abril de 2016

Caminos sin rocas.

A veces me imagino como sería si no me preocupara tanto. Extraño no poder ignorar a la gente como solía hacerlo, alejar mis ojos del mundo y concentrarme únicamente en mí como toda una egoísta.
Quizás jugar una o dos veces frente al espejo, inventándome las conversaciones, aunque esa es una costumbre que aún no pierdo del todo.
Recuerdo el ser de 15 años que veo en el espejo todos los días, cada vez más joven, más inmadura, menos rota. Recuerdo la necesidad que tenía de sentir algo por alguien y el vacío en el alma que sentía al mirarme y no ver ni un solo deje de tristeza. Yo solía estar apegada a las imágenes mentales que me iba haciendo de las personas, a los cuadros de personalidad que le encajaba a la fuerza a cada uno y era feliz.
Ahora no sé que es esa extrañeza, soy una familiar de todo el mundo y me pierdo en problemas ajenos a los míos, siento empatía, siento dolor. Demasiado dolor. Me mandas un vídeo con sonidos para dormir que me dan dolor de cabeza y yo me río por dentro porque sé que no lo haces con mala intención... Es más fácil hablar contigo con sinceridad que con cualquier otra persona y eso es porque ya no tengo forma de romperte, ya no quiero impresionarte con el currículo que vendo cuando hablo de mí y de las cosas que hago que me hacen única y especial. Tu ya sabes quién soy así que puedo ser yo misma. Justo esa es la definición de las cosas absurdas de la vida: Entre más distancia camino lejos de nuestros sueños, más cerca te siento de mi. Como si la distancia fuera un combustible para la nostalgia de las cosas inexistentes, de los momentos no vividos pero soñados: Una maldita manía de poner en la realidad los recuerdos de todo lo que siempre quise que fuera y nunca fue.
Una imagen que proyecto desde mi cabeza modificando el pasado, haciéndolo amable y aunque no lo desee en mi presente siento que un fantasma formado de ilusiones me persigue: todo lo que pude ser, lo que podría haber dicho, como podría haber sido y no fue. Lo absurdo se hace cotidiano y suelo retomar costumbres antiguas: que me pongan los zapatos, que me besen la espalda ¿y para qué? quizás lo que yo quiero no sea construir una historia diferente, sino re-hacer la que ya tengo en la cabeza. Con otros rostros, con otras manos guiándome en el camino; hacer todo lo que no hice, decir todo lo que no dije ¿y a quién? a otra persona. ¿por qué? porque siento que puedo, que quiero y que debo.

lunes, 4 de abril de 2016

La muerte.

Me muero todos los días en mis pensamientos. Cierro los ojos y sueño en cómo termina mi vida ¿quién lloraría? ¿a quién le importaría de verdad?. Me quedo callada y alguien no tarda en preguntar en qué estoy pensando. Suelo inventar cosas "nada, este clima tan raro ¿no?". Algún comentario termodinámico, quizás de física, quizás de nada. La verdad es que no sé ni por qué pienso tanto en morirme como si no quisiera vivir ¡y si quiero! ¿pero por qué?.
Me duelen los dedos, las piernas, la cabeza. Un martilleo incesante en mis sienes. Me siento encerrada y no sé cuales son mis barrotes ¿qué me impide sentirme bien? soy yo misma, lo sé. ¿por qué?.
Duelen las noches, las pesadillas... Sueño con enfermedades terminales, accidentes de tránsito, fenómenos meteorológicos. Apuñalada, perseguida. Muerta. Siempre muerta. No late nada dentro de mí aunque quisiera robarle algo de esencia a lo que me rodea, algo me impide seguir adelante, me ata a un lugar que desconozco, me arrastra como un asesino, colecciona mis escenas de miedo y vuelve a reproducirlas como un video, como un gif. Muerta, muerta. Siempre muerta.

lunes, 14 de marzo de 2016

Vacío.

Es esa sensación de no pertenecer a ningún lado. Evalúo lo que hago, mido mis palabras y reduzco todo a simples matemáticas. Eso dijiste, eso hiciste. Mis cuentas son claras, no hay lugar a confusiones y sin embargo, siento como si lo que sea que ofrezco al mundo fueran solo eso: matemáticas. No hay corazón, ya ni sé por qué hago lo que hago: me lleno de sensaciones, simples muestras ofrecidas en lo que parece un supermercado ¿seguro que la tristeza va bien con el jamón?.
Desvarío, no me encuentro.