viernes, 30 de marzo de 2018

Felicidad indescriptible

Han pasado solo un par de horas desde que nos besamos y se enredaron juntos nuestros dedos. Todavía siento la reminiscencia de tus labios entre los míos, aún tengo en mi piel el recuerdo de tu tacto, tus dedos, tu cara, tu cuerpo. Aún no puedo creer que sea realidad, que nos hayamos encontrado después de 100 días de paciencia y un par de baches. Aún no termino de creer en la realidad de tu presencia a tan corta distancia de mí. Han sido días maravillosos a tu lado, el solo hecho de verte sonreír y saber que puedo causarte felicidad me llena de ganas de comerme el mundo.
Dicen que existe un amor en la vida que trasciende el tiempo y el espacio. Un amor que promete establecer su juramento un día y durar hasta el final. ¿Sabes? Te miro, te abrazo y al besarte encuentro en tu mirada y el temblor de mi cuerpo la gran posibilidad de que seas tú mi amor eterno, ese al que le contaré mis secretos y a quien veré cada mañana despertar. Siento que ésta es una oportunidad dada por la vida misma, solo para demostrarne que es cierto, que no todo es sufrimiento y 'aguantar' los golpes para decir que se ama de verdad a otro ser humano. Tú me haces creer que existe mucho más entre nosotros que kilómetros de distancia. Me haces pensar que en un solo mapa podemos dibujarnoa juntos hasta que se acaben los días del calendario y no tengo miedo de tenerte siempre conmigo. Te amo. Gracias por tu dulce existencia.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Reminiscencia

Un momento de oscuridad en el día. Un pequeño instante de traición a la confianza para volverme a sentir un objeto vulnerable. ¿Como es posible encontrarse con un completo desconocido en tan pocos segundos? Una sola acción redefine los conceptos que tengo sobre alguien en mi mente. Un trastorno que crece se apodera de los recuerdos gratos, los va tergiversando a versiones malévolas de lo que consideraba un buen amigo. De repente las charlas interesadas, los abrazos amistosos y las palabras de ánimo me resuenan en un eco mentiroso que se ríe de mí. Se ríen de mí, ¡lo siento en mi cuerpo! Alguien que me quite esta sensación desagradable por favor, alguien que me recuerde que tengo voluntad, alguien que me grite para hacerme mover de mi posición recién adquirida de jarrón decorativo. Pero no hau nadie y el tiempo pasa. Mientras tanto me debato entre la duda y el dolor, el espacio se reduce hasta que se me dificulta respirar. Finalmente tomo aire y recuerdo todo en un par de segundos. Mi cuerpo se sacude fácilmente las manos traidoras que intentaron llevarme hasta la reminiscencia de la oscuridad de mi vida. ¿Cuántas veces he de enfrentarlo?
Es doloroso e innecesario, pero eso a la vida nadie se lo explicó.