domingo, 31 de julio de 2016

Un adorno en la pared

¿Qué se siente cargar con tantos títulos, etiquetas? Cansado. Es demasiado ser todo lo que los demás quieren y aún así uno sigue re-inventándose todos los días, esperando quizás conseguir esa sonrisa de orgullo que nunca viene, un sentimiento recíproco de compasión, aprobación o un solo guiño que te diga "gracias por hacer de todo por no hacerme daño, gracias por sufrir en mi lugar". Pero no. La vida sigue.
Dormir menos de 3 horas, o dormir en exceso y sentirse tan cansada como si hubieran pasado menos de 10 minutos, levantarme todos los días con más arrugas en la cara que las que debería cargar alguien que tiene 22 años. Sentir el peso de lo que debo ser siempre está acabando con mi vida y lo triste es que invento excusas para seguir en el mismo lugar. No me atrevo a moverme un milímetro porque sé que alguien terminará llorando. Anhelo un pasado que ni siquiera fue tan placentero, solo por no dejar morir los sueños que tardé tanto en construir, como si valiera la pena seguir protegiendo el recuerdo de las esperanzas muertas, los muros caídos tras la realidad de la no-continuidad. Como si refugiarse en un sitio conocido fuera suficiente para seguir sufriendo por una razón que pierde la lógica.
A veces me pregunto si nací para ser el complemento que puede alegrarle el día a otras personas que no son como yo. Si las etiquetas de "buena" son la razón por la que existo. Buena hija, buena amiga, buena novia ¡como si pudiera vivir de opiniones! y a veces siento que lo hago. Solo que no vivo. Sobrevivo como puedo.
Llegan otros días en los que me siento mas como yo misma y soy capaz de aislarme, hacer cara de asco cuando me tocan, cuando un comentario traspasa los límites de lo permisible y puedo mostrar mi disgusto sin problema. Lamentablemente siempre llegan esas noches de arrepentimiento en el que nada parece buena compañía, menos algo que venga de mi misma. Encuentro refugio en las palabras de otras personas que nada saben sobre mí, que no comprenden como es que parezco tan feliz si por dentro me carcomen los pensamientos negativos de a mil por segundo, aunque nadie comprenda la desaprobación que siento por mí me gusta ver cuando lo intentan. Pienso que existe la posibilidad de que algún día no tenga que lidiar conmigo, que pueda pensar cosas banales mientras hago el desayuno, cosas como ¿los huevos de qué tipo de granja tendrán? en vez de mis compulsiones diarias acerca de la muerte y la tristeza.
Me refugio de mí misma exponiéndome a mi propio maltrato, soy varias personas o ninguna. Un ente o una multitud que camina y voy seleccionando las máscaras que uso, las combino, las remodelo. ¿Quién seré debajo de todo esto? Suelo compararme con una mariposa congelada, porque desde afuera todos pueden ver con la claridad del cristal la belleza que dibujan mis sueños, mis expectativas de lo que debería ser la vida, mi forma de comportarme ¿y yo? Bueno, solo siento el frío.

viernes, 22 de julio de 2016

Dirty little secrets.

Llega un momento en que se ha sufrido tanto por un mismo motivo que las frases dejan de fluir, se hace imposible seguir describiendo lo que se siente y no porque finalmente haya sido expulsado del sistema sino porque ya no existen más palabras. Ocurre con la felicidad ¿por qué no con el sufrimiento?.
Llega un punto en que el corazón está tan quebrado y uno ha llorado tantas horas por la misma maldita razón que ya cualquier comentario posterior parece parte de un extra en una película, uno no termina de creer las excusas y se siente alienado de la realidad. Queda el subconsciente haciendo de las suyas, alimentando el insomnio en las noches/madrugadas, haciéndolo a uno partícipe de las decisiones más estúpidas del mundo: pretender alejarse a ver si deja de doler, pretender estar bien para no herir cuando es uno el que camina como convaleciente. Ocultar, pretender.
Me siento enredada en una red interminable de mentiras sobre quién soy y como me siento, sigo valorando más el dolor de otros que el mio. Me siento culpable de todos los errores que me hacen llorar, merecedora de ser la decisión incorrecta de otros, merecedora de palabras de odio disfrazadas de sinceridad amorosa.
Justamente en este instante me encuentro inmóvil en las vías de un tren, esperando que me pase por encima la ansiedad y la depresión, quizás esté viva para ver qué queda una vez que los prejuicios, el orgullo y la honestidad me pasen por encima.

martes, 19 de julio de 2016

Términos inexistentes

No termino de entender qué es lo que está mal conmigo. No sé si el término 'sobre-sentir' existe.
"Te quiero mucho, te amo a ratos"-> La frase más cruel jamás dicha. No era necesaria, bastaba excusarse en otras razones: Que nuestros proyectos de vida no cuadran, que nuestras personalidades no se llevan bien o que mi gato es demasiado raro. En realidad cualquier cosa era válida como alternativa a este dolor que siento ahora.
Me atreví a confesarte que cuando te conocí iba en una bella caída hacia un suicidio. Sigo considerándome merecedora de la cuota de dolor que me ha tocado llevar, pero nunca creí que de entre todas las personas que pueden herirme que fueras tú quien me desarmara el corazón en trocitos.
¿No sabes por qué lo digo? Una cosa es que tengas dudas de hacia donde vamos, que no quieras precipitarte a un futuro y en eso tengo la culpa de llenarte de preocupaciones innecesarias pero algo completamente diferente es que me digas que no sientes por mí lo mismo que yo por ti, que consideres esta relación como simplemente compartir esporádicamente algo de tiempo. Duele saber que no me extrañas y que soy solo alguien a quien recurres para evitar comentarios sobre tu estado civil. Duele ser tu primera novia y que consideres que eso es solo un titulo elegante para amigos con derechos.
Quizás fui muy tonta al pensar que esta vez podía ser diferente, pensar que alguien podría amarme con todos mis defectos. Esos defectos que siento que cada día me pesan una tonelada más, que me considero una mala persona, una mala compañía, una mala amiga. Duele que la persona que amas te diga que no, que no te ama con todo eso sino que puede considerarlo temporal y que básicamente justo ahora podría estar solo y sentirse prácticamente igual.
¿Acaso solo querías a alguien a quién llamar novia sin hacer nada o sentir nada? Se siente como una realidad aplastante sentirse el pedazo que sobra en el libro de alguien, el epílogo que nadie lee más que por cortesía.
¿Vengo siendo solo eso? Así se siente. Justo cuando empezaba a creer que quizás soy más valiosa de lo que pienso entonces llegan los hechos a pasarme por encima como un tren. Nunca he sido nadie y soy una idiota por pensar que no, que soy alguien. Duele tanto tener esperanzas y luego verlas destruidas todas frente a ti.Ya ni llorar parece representar alivio alguno y solo me siento como un amasijo de pedazos al que nadie miraría dos veces salvo que sea para burlarse.
Soy tonta por poner mi autoestima en manos de otros, quizás la solución desde hace años siempre ha sido alejarme de todos y refugiarme en mi misma, ¿Depresiva? si. Pero al menos sé qué esperar de mí misma.
Perdóname por no ser el tipo de persona que amarías hasta el final de tus días, por pretender instalar un futuro en tu mente cuando para ti solo soy una persona que pasa, sin dejar más huella que ser la primera en una experiencia nueva. Una persona cuyo papel era únicamente romper un récord de días sin novia, de años sin novia. He cumplido mi papel ¿Qué más puedo ofrecerte? Mi compañía no es la mejor y tienes miles de personas mejores que yo para hacerte reír, para confortarte en los malos días. Siempre hay alguien mejor que yo para todo el mundo y aunque a veces me gusta considerar que tengo cosas únicas... Tú lo dijiste, es egocéntrico pensar que uno hace cosas únicas en el mundo. Solo soy uno más en los registros de nacimiento de alguna caja empolvada en la oficina de alguien, alguien que pasará y nadie notaría si estoy o si me voy, si muero, si vivo.
He perdido mi fe en mejorar y solo siento que me hundo en un negro mar de alquitrán que me ahoga. Ya no hay luciérnagas sobre el pozo, solo rocas que me arrastran al fondo y yo ya no pongo resistencia, solo me dejo fluir.