Un dia me preguntaron si yo era depresiva o ansiosa. Una incógnita en mi cara, pero respondí que sí y pregunté como lo sabía si no me conocía, a lo que me respondió que era por el tipo de sonrisa que tenía cuando estaba rodeada de gente: una sonrisa medio postiza, medio real. Le pregunté si él también sufría de alguna de las dos cosas. Claro que sí, solo los depresivos-ansiosos nos reconocemos entre sí.
Hablar con alguien que te entiende, que siente lo mismo que tú es un pequeño alivio a la tormenta que vive dentro de uno y es que la gente "normal" no lo entiende, nunca podrá entender lo que es tener un pequeño ente malvado muy adentro que critica todo lo que haces, que descalifica tus esfuerzos, que te hace sentir insignificante y estúpido aunque todos te digan que lo haces todo bien. No, no entienden.
Habrá mucha gente que no acepta su problema y habemos muchos otros que ya estamos tan acostumbrados a él que pareciera que no tuviéramos nada. Hemos aprendido a lidiar con 2 horas de sueño al día, con criticas internas de a 5 por minuto, con ideas negras de muerte pasando por la cabeza: Este bus se va a estrellar, solo yo me voy a morir porque solo yo lo merezco de verdad; toda esta gente aquí encerrada y la única persona que debería morir si nos estrellamos soy yo.
No sé por qué parece raro que uno se aleje de la gente si lo que no quiero es contaminar, llenar de mi energía negativa aquellos que aún pueden ver el mundo color de rosa. Tampoco quiero que me generalicen: es que eso le pasa a todo el mundo. No quiero ser igual a 8 millones o billones de personas más que puedan haber sobrevivido a situaciones peores: yo no soy ellos.
Hablar con alguien que te entiende, que siente lo mismo que tú es un pequeño alivio a la tormenta que vive dentro de uno y es que la gente "normal" no lo entiende, nunca podrá entender lo que es tener un pequeño ente malvado muy adentro que critica todo lo que haces, que descalifica tus esfuerzos, que te hace sentir insignificante y estúpido aunque todos te digan que lo haces todo bien. No, no entienden.
Habrá mucha gente que no acepta su problema y habemos muchos otros que ya estamos tan acostumbrados a él que pareciera que no tuviéramos nada. Hemos aprendido a lidiar con 2 horas de sueño al día, con criticas internas de a 5 por minuto, con ideas negras de muerte pasando por la cabeza: Este bus se va a estrellar, solo yo me voy a morir porque solo yo lo merezco de verdad; toda esta gente aquí encerrada y la única persona que debería morir si nos estrellamos soy yo.
No sé por qué parece raro que uno se aleje de la gente si lo que no quiero es contaminar, llenar de mi energía negativa aquellos que aún pueden ver el mundo color de rosa. Tampoco quiero que me generalicen: es que eso le pasa a todo el mundo. No quiero ser igual a 8 millones o billones de personas más que puedan haber sobrevivido a situaciones peores: yo no soy ellos.
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