miércoles, 14 de junio de 2017

Convirtiéndose en un sujeto de odio.

Siempre me gustó ser reconocida por mis logros académicos... Ya saben, eso de poner mi propio valor en papeles de cartón colgados en la pared, de esos que rezan "le conferimos, le otorga, le felicita" con mi nombre en letra bonita, un número de identificación como si fuera una prisionera del mundo, de mis propias máscaras. Qué bonito que era escuchar mi nombre en los labios de alguien a quien yo no le importaba o que ni siquiera me conocía, reconociendo mi existencia como algo importante de ese mundo artificial al que pertenecer significa un privilegio mayúsculo en comparación con todos esos pobres mortales que no tienen cartoncitos ni pedacitos de papel con su nombre en el papel calco o en su defecto la cartulina bien impresa.
Qué bueno que era sentirse por encima de los demás con solo decir "es que soy ingeniera química y estoy terminando maestría, pronto iniciaré mi doctorado, ya sé hablar inglés y tengo un reconocimiento por buen rendimiento académico, me gradué con honores, etc.,etc."
Ahora ya no sé como sentirme. Despojada de toda esa cáscara, de esas paredes de papel que cubrían mi rostro de sonrisas... Me siento quizás parte de un mundo mejor. No necesito que nadie tenga nada encima para considerar valiosa esa persona. Tener sueños, luchar, eso me importa ahora. ¿Un título? No define a nadie.
Últimamente se ha vuelto bastante común el sentimiento. Mi presencia parece ser un recordatorio constante de fracaso alrededor. Pensé que esa sensación que transmite el hecho de que yo tenga 23 años y haya logrado tantas cosas era en realidad una sensación de orgullo ajeno y en algunas personas quizás hasta de envidia, ¿odio? ¿Me odian de verdad? Es como si fuera un letrero diciéndole a los demás todo lo que pudieron ser y no son. Como si un papel definiera de verdad quién sos y quién podés llegar a ser en tu puta vida, como si la edad para alcanzar ese papelito que define la buena fortuna del resto de tu vida hubiera expirado en el momento en que me miran y se dan cuenta que tengo solo 23 años. "Sólo 23 años y ya hiciste eso y yo no he hecho nada con mi vida".
Ésa no es mi intención. Odio ser un recordatorio ambulante de una especie de sueño comunal en el que ser joven y tener 80 titulos es la razón de vivir, la razón para existir y ser alguien en la vida y como ellos no lo son... Yo soy una persona a evitar.
Esta conversación fue algo así:
Estoy sentada en una silla a las 8 de la noche esperando un transporte, un amigo que me traerá a Palmira. Me encuentro con otro amigo y nos ponemos a charlar.
-Karen, como vas ¿podés ayudarme con esto de un ensayo? Todavía no entiendo esa citación Harvard
-*Inserte lenguaje técnico sobre el manejo de Mendeley*-Dije yo.
-Gracias Karen, te voy a dar un regalo en tu cumpleaños. ¿Cuando es y cuantos cumples?
-18 de octubre,y cumplo 24 años *sonrío*-
-24 años... terminando maestría. Karen, no me recordés eso me hacés sentir como un fracaso. Yo soy mayor que vos y todavía ni siquiera he terminado mi pregrado y mi novia tampoco...
-Cami... ¿yo que puedo hacer? es así mi vida... ¿Lo siento?
-No te disculpes que es peor, me alegra por vos pero me hace sentir mal conmigo.
El resto del viaje fue muy callado, como si mi presencia le incomodara. 
Lo odio ¡LO ODIO! odio esta maldita sensación que causo en los demás solo por ser como soy ¿es tan difícil entender que yo no mido a los demás como me mido a mí misma? ¿Hay alguna maldita manera de ofrecer una MALDITA compañía sincera sin que los demás vean solamente la máscara, el cartón, los títulos? Solo soy esto, solo soy barro (como diría NTVG) soy solo una persona, solo eso quiero ser y me recuerdan constantemente... que no puedo.

1 comentario:

  1. Ya encontraste a alguien que no te ve así. Alguien a quien no le parece relevante tu trayectoria. Alguien que te puede querer por lo que eres, y que a tu lado se siente un triunfador.

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