Son las 6 de la mañana en Madrid, 11 de la noche en Colombia gracias al horario de verano.
Me pregunto si dormirás pensando en mí y duele un poco contemplar la posibilidad que solo estés dormido, sin extrañar mi cuerpo en tu cama o mis besos en tu cara. Pienso que quizás no soy tan indispensable ni lo seré para nadie, puedo vivir con ello. La soledad es la que me llena de dudas e inunda mis ojos con gotas de pesimismo que intenta no ser tan realista, ¿para qué? si antes de dormir lo único que hago es acariciar el lado de la cama en el que probablemente no cabrías (cama sencilla), si todo lo que recuerdo lentamente se desvanece como agua fluyendo entre mis dedos, una simple esperanza que poco a poco pierde la fortaleza que tenía hace un tiempo no tan lejano (poco más de 100 días). Me cuesta mantenerme en pie mientras mi mundo va girando inevitablemente alrededor de un letrero de neón con un "no". Contemplo lógicamente cada cuadro y fotograma de esta historia inverosímil pero solo acierto pensar que era un hermoso sueño que la vida ha decidido ir matando de a poco, con la paciencia de un psicópata.
¿Qué pasaría si solo busco una sensación que realmente no existe? Me pregunto si la felicidad es más que una simple etapa inicial en todo proceso de asombro o reconocimiento de lo agradable y te veo a ti en mi memoria, sonrío y espero que lo hagas tu también pero un vacío se extiende hasta las puntas de mis dedos, quizás reclamándome el lugar negro del que desplacé el pesimismo cuando te conocí. Tú sabes que no soy tan alegre como parezco, ni tan simpática, ni tan cariñosa. Me gustaba pensar que entendías mi forma de ser, que no me lastimarías nunca porque te amaría con mesura, barreras y piruetas de fe. No fue así. Ni tu me entiendes del todo, ni he evitado el sufrimiento por completo, ni te amo con mesura. Los planes se van re-acomodando dando una falsa idea de control sobre lo que nunca estuvo bajo mi mando, llegaste a modificar todos los esquemas pre-establecidos y probados anti-dolor, derrumbaste mis paredes. Ahora me amargo los días dándole vueltas a un asunto como este, pensando si realmente será este mi momento de luchar o si debería simplemente dejar de creer en el futuro juntos, si debería dejar de intentar que me hables, me escribas o te preocupes porque existo. Me pregunto si serás tan poco expresivo como dices o si simplemente la fuerza del fuego que nos unía se ha ido apagando con cada vez que mencionas su nombre, con cada vez que he llorado pensando en que ella te trastorna la vida, sigue ahí. Puede que ya el amor no sea el eslabón que une ese "tu y ella" pero sé que existe y existirá allí, para siempre, un "algo" imborrable, lleno de recuerdos buenos y malos, sellados ante el mundo con un juramento que no duró toda la vida a los ojos de los demás pero estará para siempre en tu memoria ¿seré capaz de vivir con el olvido que nunca será?.
Tantas dudas me recorren sin respuesta, van dejando un camino vacío tras de sí. Mi amor se consume como un incienso, me convierto en humo que escapa de tu vida pero tú no pareces verlo. Quisiera verte, abrazarte y besarte, sentir que de verdad estarás conmigo siempre, pero entre más lo pienso más creo que estás mejor allá, tú en tu mundo con amigos, cerveza, billar, trabajo y Valentina. Que yo estoy mejor aquí con mi familia, mis amigos, mi arte, mi trabajo. Quizás nuestros mundos solo estaban destinados a encontrarse en un pequeño punto lleno de incertidumbre, que disfrutaríamos mientras a alguno de nosotros se le ocurría medir la cantidad de movimiento y la posición al mismo tiempo, siendo yo quién por curiosa arruinó el momento.
Me pierdo decididamente entre trabajo, horarios y movimientos errantes. No quiero pensar ¿ves lo que pasa cuando lo hago?
No hay comentarios:
Publicar un comentario