viernes, 8 de mayo de 2015

Desaparición

La luna se esconde tras una cortina de niebla y el viento susurra a través de las hojas del viento. Algo parecido a un hombre se mueve con agilidad entre las ramas, solo una luz se distingue adelante, la luz de una vela, a las afueras de un pequeño cacicazgo y ésa es su dirección. Sus músculos se tensaron, la boca inexpresiva esperaba pacientemente en la rama del árbol de naranjas a que la mujer se retirara de la escena.
-Buenas noches, descansa.
Ella se inclinó un poco y le besó la frente al pequeño. Acto seguido apagó la vela del lado derecho de la cama, quemándose la punta de los dedos que rápidamente se llevó a la boca. Se detuvo de espaldas en la puerta y le pareció que la noche tenía un aspecto distinto, casi macabro, preocupada cruzó la habitación y cerró la ventana por primera vez en varias lunas. De nuevo caminó hacia la puerta y sostuvo la mirada hacia el árbol y finalmente cerró la puerta tras de sí.
La respiración se le agitó un poco, le parecía divertida la mirada de la mujer que había salido, era como si pudiera verlo, hasta hubiera preferido llevar dos cargas en vez de una, pero no esa noche. Pasaron unos minutos en total inmovilidad para no levantar sospechas, unas raíces cubiertas de hojas se le extendieron desde los dedos cruzando bajo la ventana y desatorando el mecanismo con un pequeño chasquido, apenas audible. La rama del árbol creció de forma poco natural haciéndole un camino hacia el marco de la ventana y una gota de sudor le resbaló en la sien por el esfuerzo. Bajó lentamente por la ventana introduciéndose a la habitación del niño y con un movimiento rápido sus manos llenas de tierra le sujetaron de la boca, el niño despertó sobresaltado e intentó gritar. Aquél ser se puso un dedo sobre la boca en señal de que debía guardar silencio. El niño solo pudo ver unos inmensos ojos azules que lo iban sumergiendo lentamente en un trance, olía a alguna especie de planta o mezcla de ellas, y en un momento se sumergió en un estado de letargo del que tardaría varias horas en despertar.
El mohán tomó el niño y lo envolvió en la sábana cuidadosamente, se lo puso en la espalda y caminó al marco de la ventana para emprender su huida. En ése momento varios pasos se escucharon en las escaleras, la puerta se abrió de un solo golpe. Por un instante cruzaron miradas, pero el mohán extendió nuevamente la rama del naranjo y trancó la puerta antes que ella pudiera cruzarla en auxilio por su hijo. Un dolor intenso se le extendió por el brazo mutando su expresión en una mueca, se incorporó un poco sosteniendo su brazo adolorido con el otro y mirando inquietante hacia la puerta. De un salto cruzó la ventana y estaba parado junto al tronco del árbol. Éste se abrió, tragándolo como si se tratase de un portal y tras él, desaparecieron el mohán y el niño a su espalda. La mujer gritaba por toda la casa y pronto luces de velas se extendieron en el cacicazgo.
-¡Ha sido robado! ¡Robado! ¡Mi hijo pequeño! ¡Auxilio!- Gritaba y corría por todas las casas tocando las puertas, la madre del niño.
En toda la noche, buscaron con perros y preguntaron si faltaba alguien más, las señoras ancianas se sentaron en un círculo y prendieron fuego en la mitad. Una de ellas, la de más edad miró a la luna y a su alrededor, tomó un bejuco de la cintura y se puso de pie enérgica y gritó:
-¡no hiciste el acuerdo, todos lo sabemos!
El grupo de búsqueda se detuvo un momento y la miraron con miedo. La madre del niño, Mariana, se acercó a ella con el rostro descompuesto, los ojos rojos y las lágrimas bañándole el vestido
-¿Acaso sabes quién pudo llevárselo? ¡Dímelo y lo buscaré aunque tenga que arrancar cada árbol de la selva!
-Mariana…- Empezó la anciana- Tú… ¿Lo viste? ¿viste qué era?
Mariana miraba al vacío tratando de recordar algo mientras los hombres subían al segundo piso de su casa.
-¡La rama!- recordó Mariana- ¡La rama del naranjo me cerró la puerta!

-Mariana, rézale a las ánimas, decíle al padre que rece una misa por el niño porque yo creo que a tu hijo no se lo llevó un ser humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario