Me estoy quedando sin ganas de vivir 😔
He pensado mucho en la muerte últimamente. No es que quiera dejar de vivir por mi propia mano pero... Voy en el bus y pienso en como serÃa morir en un accidente. Estar en el laboratorio y que algo estalle y se me clave en el cuello, ir en el carro, estrellarme y morir.
Se me pasan estas imágenes oscuras por la mente y me asusta pensar que no me parecen tan mal. Es decir, dejar de existir ahora solo darÃa cosas buenas que hablar de mi, pero sigo viviendo y siento que estoy en una mentira constante. Mis padres y mis amigos creen que he alcanzado el éxito al estar terminando el doctorado y yo solo veo que no tengo experiencia, no tengo trabajo y no se ve nada en el horizonte más que una búsqueda implacable de entregar hojas de vida y no recibir nunca respuesta. Sin dinero, sin trabajo, sin estabilidad, viviendo con mis padres, dependiendo de una renta que me da mi pareja... ¡Vaya éxito!
Digamos que mi carrera no va por dónde quisiera, y mi relación? ja! Si cuando por fin resulta que 'seremos solo los dos, juntos en la vida como siempre debió serlo' viene una aparecida a romper una promesa... Luego pienso ¿Qué promesa de qué? No tengo un anillo, y siento que no quieres decirme que rompamos el compromiso pero es lo que tienes en la mente, quizás por evitar hacerme daño me dijiste 'aplazado indefinidamente' pero la verdad es que no sé si es mejor. Siento que al hablar se ponen peor las cosas y no hablar me va agrandando una herida terrible que no cicatriza. Pero finjo que va todo bien, que no tengo más rabia, que acepto los términos con tal de intentar estar mejor. Me miento a mi misma constantemente y le miento al decirle que estará todo bien. He pensado un par de veces.. ¿Cómo debe ser una crisis emocional para terminar en una clÃnica de reposo? Yo siento que necesito una, no para llamar la atención sino para olvidarme del mundo, quizás al salir me de cuenta que mi vida tenÃa que pasármela vendiendo bonice o abriendo una heladerÃa, viviendo en este moridero hasta que se me acabe el cuerpo, quizás ese camino se revele menos pesado, menos exigente, más rutinario.
Mi vida está hecha un asco y no creo que el tiempo pueda recuperar o sanar el daño que llevo adentro. Sin embargo, me queda todavÃa una esperanza pequeña que de vez en cuando me dice que tenga paciencia, que las cosas, en efecto, mejorarán. Ojalá me dure la vocecita lo suficiente antes que me invada por completo el sentimiento de inutilidad e impotencia
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